JESÚS Y LOS MAYAS

Resultado de imagen para JESÚS Y LOS MAYAS



En su extraordinario estudio titulado Educadores del mundo (84), Ignacio Megaloni Duarte plantea la tesis de que los mayas hubieran colonizado en tiempos remotos la India y Egipto, entre otros países orientales. Habrían influido así sensiblemente en la cultura hindú —ellos mismos serían los Nagas citados en el Ramayana—, egipcia —suyos serían los sacerdotes de Sais-^ y griega prepon-derantemente. Debo hacer referencia aquí a mi libro ¿Sacerdotes o cosmonautas? (85) en el que ya establezco interesantes relaciones entre la Maia mitológica griega, la Maya mitológica hindú y los mayas, vinculando estas relaciones con las existentes entre el Atlas de la mitología griega y el Atlanteotl preamericano, y entre el Zeus (Theos) griego y la voz Teo- (Teotihuacán, Teocálli, etcétera) aplicada a lo divino por los aztecas, íntimamente vinculados con la gran familia maya.
Apoyando sus afirmaciones en constantes citas y documentaciones, Magaloni escribe en su libro,
con referencia al primer viaje de Jesús a Oriente:
Está establecido que la ciencia-religión conocida por Cristo en Egipto, la India y el Tibet era maya. Existió un profundo ocultismo maya, conocido sin una duda por Cristo, quien eligió sus símbolos (mayas) como sustentación de sus ideas de amor fecundante.
Más adelante, cita:
Pues bien, Cristo aprendió como lenguaje ritual el maya.
Y prosigue luego:
Queda asentado que el lenguaje ritual de Cristo en el Tibet era el maya, pero a muchos asombra la afirmación hecha por Le Plongeon y otros grandes investigadores de que Cristo en la cruz habló en su lenguaje ritual. Apoyando esta afirmación es de todos conocido que los Evangelistas están acordes en una duda: ninguno sabía a qué idioma atribuir las palabras «Heli Lamdh Zabac Tani».
Mateo dice textualmente que las palabras «deben ser interpretadas» de un modo; Juan, el otro evangelista, le sigue en la opinión.
Lo muy digno de observarse es que era un idioma para ellos desconocido, puesto que, según ellos mismos, habría de ser interpretado.
Pues bien, no existiendo las palabras en ningún otro idioma del mundo, antiguo ni moderno, en maya, el idioma ritual de Cristo, cada una de las palabras tienen un significado y la frase formada con todas juntas es grandiosa, coherente, digna del gran maestro crucificado. Abrimos el diccionario de Ticul, Maya-Español y leemos las palabras:
HELI: significa, ahora, al fin, ya.
LAMAH: significa, sumergirse.
ZABAC: se dice; humo, pre-alba. (Un indígena maya al que interrogamos nos dijo que la palabra significa, además de otras cosas: pardear del alba.)
TANI: es una palabra compuesta de: tan, en presencia; y ni, nariz; Tani significa «ante la nariz» y obviamente equivale a lo que hoy decimos: ante la frente, enfrente, «en presencia de».
La frase así organizada se traduce: AHORA HUNDIRME EN LA PREALBA DE TU PRESENCIA.


Faber Káiser Andreas

No hay comentarios:

Publicar un comentario